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lunes, 18 de mayo de 2009

Nuestro transporte marítimo

NUESTRA EMBARCACION

Una casa en Uvero sin bote no puede concebirse.


No importa si se trata de una "panadera" o de un "yate", pero algo flotante hace el complemento del hogar marino.

La embarcación estará relacionada con tus objetivos. Si eres pescador de profundidad o de orilla, si eres fotográfo o si simplemente te gusta pasear por la playa; pero incluso una simple balsa o salvavidas te es necesaria aunque sea para descansar y tomar sol; los niños también adoran los salvavidas y balsitas.




Las panaderas y botes pequeños son muy baratos en el mercado y no hay justificación para NO tenerlo amarrado junto a tu casita de Uvero, incluso es el nivel de construcción naval más accesible en el mundo doméstico, es decir, que con un poco de técnica hasta se puede construir en el hogar (en nuestro web: "Uverismo" (ideas para la vida marina), incluimos manuales y enlaces útiles para constructores navales de 3ra categoría).


Las pequeñas panaderas, botes y chalanas han sido tradicionalmente construidas de madera, pero en el mercado actual pueden encontrarse de un plástico muy resistentes y de otros materiales de poco peso.


Las formas, colores y capacidad son muy variadas pero siempre sin perder su original objetivo que es: "barco pequeño".

Le siguen los Portones que a través de la historia han sido muy prácticos para la pesca individual y los cuales consisten en dos flotadores con un asiento en el centro, aunque también existen de dos asientos.

Estos son muy estables en medio de las olas del mar.

Actualmente el concepto del portón se ha llevado al extremo y han surgido los asientos flotantes para la pesca individual que consisten en el mismo principio del portón, es decir dos flotadores con un asiento intermedio, pero en este caso reducido hasta el tamaño mínimo lo cual permite que sea cargado en la espalda por el propio pescador.

Es el concepto industrial de la cámara de carro (goma, rueda) que se usa en la actualidad en Cuba en la pesca individual donde se acoteja una pequeña plataforma sobre el gran salvavidas que forma la cámara (de carro, camión o tractor).













El invento del siglo XX ha sido "la balsa", esa maravillosa idea de "inflar tu barco" , último recurso para no quedarse sin embarcación en Uvero.


Las balsas son las embarcaciones más baratas del mercado naútico actual, aunque las hay tan sofisticadas que pueden valer mucho dinero.

Las más sencillas son las balsas salvavidas de niños (o de adultos) diseñadas con la forma de colchones para que el veraneante pueda descanzar sobre el agua, o calentarse en el sol tropical.

También esta pieza flotante se convierte en un maravilloso juguete para los niños, jóvenes y adultos, como ningún otro puede ser (en otro capítulo veremos "Juguetes de Playa").

Aunque la clásica es la balsa ovalada, existen en el mercado marino innumerables formas como lo es el caso de las canoas inflables que nada tienen que envidiar a las sólidas de madera o plástico, y siempre con la ventaja de que pueden ser cargadas en el reducido espacio de una mochila.

Existe una escuela o "preferencia" moderna por la "navegación de aire" que es la moda actual de las Balsas Inflables, que no solo viene a sustituir a las balsas antiguas de madera, sino que elimina hasta los clásicos botes, chalanas, canoas, barcos y hasta patanas mayores, debido a su modo práctico de manipular.

Con solo una pequeña mochila y una bomba de aire, podemos trasladar en nuestras espaldas a un enorme bote para diez personas que antaño necesitaba un trailer y automovil para mover de un sitio a otro.

En el mercado existen alrededor de tres mil tipos de balsas domésticas y profesionales que pueden transportar desde una, hasta, cien personas en su interior; las más profesionales pueden garantizar incluso hasta la mordida de un tiburón o la punzada de un puñal sin que se rompa la coraza exterior.

En próximos capítulos ampliaremos individualmente cada caso.

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Para más ideas para tu casa de Uvero visita el Website:

http://uverismo.tripod.com

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Revista "El Undoso"Revista sagüera publicándose mensualmente desde 1970.
Para subscribirse a la revista debe llamar a:

Raimundo "Napoleón" Quintero (305) 383-9416

La revista se puede pedir gratis desde cualquier parte del mundo
(incluyendo a Cuba, claro está) al siguiente correo:

Revista El Saguero, 3672 SW 25 St, Coral Gables, FL 33133, U.S.A.

martes, 7 de abril de 2009

Navegaron en sentido opuesto

Por: Rafael Sotolongo
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Escrito para la sección:
"Llegaron las Vacaciones"
de la revista El Sagüero .

He visto que les ha gustado algunas de mis vivencias personales en nuestra agradable y bien recordada Playa de Uvero pues la redacción de la revista "El Sagüero" me ha mostrado los diferentes mensajes de aceptación que ustedes han enviado a esta sección: “Llegaron las vacaciones”; por lo que me veo en la obligación de contarles otros eventos vividos en la experiencia propia, que aunque no sean de alta trascendencia sí aportan el grano de arena a la historia local de la playa.

Sucedió en 1977, durante un ardiente día de verano en el que compartía con mi amigo Manolito Escalar un rato de asueto sentado en el muelle público de esta playa donde le dábamos colirio a nuestra vista con las hermosas sagüeras que ante nuestro palco desfilaban como sirenas. Por otro lado nos reíamos y asombrábamos a la vez con las peripecias de Pichichi, un natural de la playa, que criado en este ambiente marino era un verdadero hombre anfibio y no cesaba en ningún momento de tratar de impresionar a las sagüeritas con sus acrobacias acuáticas; en esta ocasión corría por el fondo marino como si lo hiciera en la misma tierra en carrera de cien metros planos, era inconcebible cómo este muchacho lograba vencer las leyes de gravedad y flotación para mantenerse vertical sin ningún plomo o peso en los piés. De verdad que Pichichi es digno de otro capítulo.
Transcurría la tarde en estos entretenimientos visuales cuando de pronto divisamos a lo lejos un bote algo mayor que los usuales en Uvero que se acercaba con rumbo nuestro a velocidad suficiente como para verlo crecer por segundos. No habían pasado ni tres minutos de nuestro descubrimiento cuando ya notábamos perfectamente que era un barco de más de 50 piés de eslora y que en su interior estaba repleto a más no dar de personas.

Le dije a Manolito- “Oye mi socio, me parece que es una excursión de Villalegre pues todos son niches”-A lo que mi amigo asintió respaldando mi reflexión.
“Pero no conozco ni a uno solo”- le expresé-“Yo tengo bastante amigos y alumnos negros, tú sabes que a mi no hay quien me haga un cuento de los sagüeros; esta gente no es de Sagua, quizás sea un paseo desde otro pueblo, a lo mejor Caratas, o es el barco que va a Esquivel que tuvo que desviarse”. Manolito me respondió que le parecía que uno de ellos era “BateBate”, por lo que Sí eran sagüeros…

Pero mientras duraban estas suposiciones llegó por fín al muelle público de Uvero la gran barcaza y todos los bañistas se apartaban para darle paso y miraban asombrados a los conquistadores que gritaban en tono triunfal y al unísono: “!Yes Miami… Miami… Miami…Yes !, “Miami Beach”-dijo uno de ellos-. Por el muelle llegaron de pronto algunos guardafronteras del punto, vestidos de verde-olivo y con sus AK-M en mano para gritarles a los alegres y entusiastas marinos: ”! Cuba… Cuba..! ¡ Viva Fidel!.., están en Cuba idiotas, salgan todos con las manos en alto..”

Los pobres hombres no sabían que hacer, de pronto la pachanga de alegría y entusiasmo llegó a su fín, los rostros eran otros, la escena pasaba del carnaval al velorio. “No…No…No, Cuba no”- imploraban los pobres Haitianos señalando hacia el horizonte…

Y allí comieron aquella noche chícharo y harina cortesía del gobierno de Sagua La Grande, y después de un leve reposo ya estaban viajando de nuevo con rumbo norte hacia tierra prometida.

Todos mirábamos con envidia a aquellos negritos dichosos que horas atrás eran unos desorientados pero que ahora sí navegaban con el buen derrotero dictado por los guardias del punto.

Nos enteramos después que en la entrevista le preguntaron si querían quedarse en Uvero, a lo que todos respondieron al unísono:

“NOOO, NOOO… GRACIAS…”


¡Habían practicado estas palabras en Español!...

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Mas detalles, fotos e historias en el Website de Uvero:

http://uvero.tripod.com/

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