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domingo, 13 de septiembre de 2009

Historia de Uvero

Sagua La Grande
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Aún no ha sido fundada oficialmente,pero las cabañas ocasionales allí existieron desde principios del siglo XX, hasta donde se conoce,pues algunos viejos afirman,que en el siglo XIX, ya existía este rústico “Balneario Salvaje”de los sagüeros.

En 1901 se tomó a Uvero como referencia para formar el nuevo término municipal de Sagua por el N.E; ya desde el siglo XIX existía un trillo muy irregular para llegar a este sitio desde Sagua pasando por muchas fincas, el cual quizás pudiera ser mucho más antiguo y hasta prehistórico, ¡por qué no! La travesía en bote desde la Isabela era lo más práctico.
En las dos primeras décadas del siglo XX solo allí llegaban por tierra aventureros, cazadores y pescadores que con mucho conocimiento sabían la secuencia del tortuoso camino entre los montes, y algún que otro playero que en escapada esporádica pasaba su exótico domingo en playa tan escondida.

Pero no fue hasta 1934, que por iniciativas de la señora Alejandrina Núñez de León, directora y maestra del Kindergarten # 4 de Sagua La Grande, se creó la “Colonia Infantil de Playa Uvero” con un batallón de entusiasmados muchachos que asaltaban este paraíso de sol y mar escondido en el agreste litoral para veranear y tomar el aire puro recibiendo cooperación del Teniente Coronel Señor Abelardo Gómez Gómez , Jefe del Regimiento “Leoncio Vidal” de Santa Clara en esta noble y benéfica empresa en favor de la niñez, y también de Don Manuel León Fontela, esposo de Alejandrina, quien dió gran ayuda a su esposa para que esta idea pudiera ser posible desde su posición de comerciante y amigo de muchas personalidades del comercio, política y sociedad.

Huvo que talar, chapear y rellenar mucho para que aquel antiguo sendero se convirtiera en camino transitable, y aún así la irregularidad de un terreno tan fangoso en la temporada de lluvia (que coincide con el inicio de temporada playera) hacía muy difícil y lento el tránsito, tanto a pié como a caballo o en carretón. Por estos tiempos parecía más una guardarraya entre cañaverales y montes que una carretera en sí. El tramo final de este camino fue el más difícil pues una enorme laguna de más de un kilómetro separaba a la franja costera del terreno firme que formaba el llamado “Monte Uvero”, por lo que huvo que dragar ambos lados y veter este contenido en el centro para formar así el largo terraplén que tanta vista muestra a nuestra llegada a Uvero.

De esta forma a finales de la década del 30 ya comenzaron a verse casitas que se iban aglomerando a la entrada de la playa, como las de las familas de Melquiades Martínez, los Sevillano, Revuelta, García y Yanes, entre otros.

El difícultoso camino hacia Uvero demoraba el viaje, pero una línea férrea vino a acortar el tiempo y por tanto, se comenzó a crear la infraestructura necesaria para la comodidad de los uveristas.El trencito hacía su recorrido desde la estación inicial ubicada en la esquina que forma la carretera de Resulta y la avenida de Gómez (frente al colegio de los Jesuítas), y pasando por el “Central Resulta”, seguía hacia la costa para encontrarse con la improvisada playa de los sagüeros.

Poco después se construyó una carretera real (de tierra) con 12 kilómetros de longitud y dos vías para el tránsito, y puede afirmarse que la década del 1940 fue el período de verdadero auge para esta playa, que aunque no puede competir con otras arenas de Cuba, es un punto de mágica atracción para todo aquel que lo visita y camina por sus curiosas calles de madera, disfrutando de una brisa constante y de un cielo sin igual, entre ron, guitarras, hogueras y bellas sagüeras veraneantes.

Entre la carretera y el ferrocarril, Uvero se acercó más a los sagüeros; ya no era tan difícil llegar a lo que había sido por 20 años un largo y escabroso camino al pantanoso reducto de la costa.


Fueron pieza clave para el viaje a Uvero los camiones particulares de barrio que puntualmente partían todas las mañanas de domingo con sus vecinos y regresaban por la tarde con la misma gente, uno de ellos, el del Moro (Chajil) en la calle Gonzalo de Quesada y Solís, Por allá por la línea férrea y la misma calle el camión de Tuto (Hernández), así como otros en cada uno de los barrios de la ciudad. De la fundición Macfarlane salía el camión KP3 de Dominguito Martínez y en otros centros de trabajo sucedía lo mismo. Después de 1980 se mejoró la carretera con una capa de asfalto y entonces comenzó a circular diariamente una guaguita que manejaba Milton.

Uvero no ha cambiado mucho desde décadas pasadas, y mantiene su pintoresca característica de casitas de maderas y muelles sobre pilotes, una especie de ciudad palafítica flotante en la baja costa. Los sagüeros tampoco quieren que cambie ni se comvierta en balneario de rascacielos y taxis, la prefieren rústica y natural como siempre ha sido, pero si les gustaría mejorar sus viejas casitas de madera con nuevas tablas, pintura y comodidades interiores que existen en el mercado marino internacional (Ver ideas en UVERISMO).

Este paraíso (para los sagüeros), graciosa ciudad atlántida que muestra sus portales abiertos a la acariciante brisa del norte. Día y noche suena la guitarra entre el humo y el ron de los alegres vacacionistas que no desean dormir.Otros levantan sus tiendas de campaña en los aislados canalizos donde fríen al instante los ejemplares que pescan.Uvero emana una agradable atracción entre sus visitantes.

”Quien pise sus tablones, a Uvero ha de volver”.

A continuación un acta expedida el 16 de Junio de 1939, sobre los inicios de la Colonia Infantil para que nunca se olvide a la gestora de este refugio de los sagüeros.














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Más detalles sobre Uvero en el Website:

http://uvero.tripod.com

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ARCHIVO SABANEQUE

1970 - 2009

martes, 7 de abril de 2009

Navegaron en sentido opuesto

Por: Rafael Sotolongo
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Escrito para la sección:
"Llegaron las Vacaciones"
de la revista El Sagüero .

He visto que les ha gustado algunas de mis vivencias personales en nuestra agradable y bien recordada Playa de Uvero pues la redacción de la revista "El Sagüero" me ha mostrado los diferentes mensajes de aceptación que ustedes han enviado a esta sección: “Llegaron las vacaciones”; por lo que me veo en la obligación de contarles otros eventos vividos en la experiencia propia, que aunque no sean de alta trascendencia sí aportan el grano de arena a la historia local de la playa.

Sucedió en 1977, durante un ardiente día de verano en el que compartía con mi amigo Manolito Escalar un rato de asueto sentado en el muelle público de esta playa donde le dábamos colirio a nuestra vista con las hermosas sagüeras que ante nuestro palco desfilaban como sirenas. Por otro lado nos reíamos y asombrábamos a la vez con las peripecias de Pichichi, un natural de la playa, que criado en este ambiente marino era un verdadero hombre anfibio y no cesaba en ningún momento de tratar de impresionar a las sagüeritas con sus acrobacias acuáticas; en esta ocasión corría por el fondo marino como si lo hiciera en la misma tierra en carrera de cien metros planos, era inconcebible cómo este muchacho lograba vencer las leyes de gravedad y flotación para mantenerse vertical sin ningún plomo o peso en los piés. De verdad que Pichichi es digno de otro capítulo.
Transcurría la tarde en estos entretenimientos visuales cuando de pronto divisamos a lo lejos un bote algo mayor que los usuales en Uvero que se acercaba con rumbo nuestro a velocidad suficiente como para verlo crecer por segundos. No habían pasado ni tres minutos de nuestro descubrimiento cuando ya notábamos perfectamente que era un barco de más de 50 piés de eslora y que en su interior estaba repleto a más no dar de personas.

Le dije a Manolito- “Oye mi socio, me parece que es una excursión de Villalegre pues todos son niches”-A lo que mi amigo asintió respaldando mi reflexión.
“Pero no conozco ni a uno solo”- le expresé-“Yo tengo bastante amigos y alumnos negros, tú sabes que a mi no hay quien me haga un cuento de los sagüeros; esta gente no es de Sagua, quizás sea un paseo desde otro pueblo, a lo mejor Caratas, o es el barco que va a Esquivel que tuvo que desviarse”. Manolito me respondió que le parecía que uno de ellos era “BateBate”, por lo que Sí eran sagüeros…

Pero mientras duraban estas suposiciones llegó por fín al muelle público de Uvero la gran barcaza y todos los bañistas se apartaban para darle paso y miraban asombrados a los conquistadores que gritaban en tono triunfal y al unísono: “!Yes Miami… Miami… Miami…Yes !, “Miami Beach”-dijo uno de ellos-. Por el muelle llegaron de pronto algunos guardafronteras del punto, vestidos de verde-olivo y con sus AK-M en mano para gritarles a los alegres y entusiastas marinos: ”! Cuba… Cuba..! ¡ Viva Fidel!.., están en Cuba idiotas, salgan todos con las manos en alto..”

Los pobres hombres no sabían que hacer, de pronto la pachanga de alegría y entusiasmo llegó a su fín, los rostros eran otros, la escena pasaba del carnaval al velorio. “No…No…No, Cuba no”- imploraban los pobres Haitianos señalando hacia el horizonte…

Y allí comieron aquella noche chícharo y harina cortesía del gobierno de Sagua La Grande, y después de un leve reposo ya estaban viajando de nuevo con rumbo norte hacia tierra prometida.

Todos mirábamos con envidia a aquellos negritos dichosos que horas atrás eran unos desorientados pero que ahora sí navegaban con el buen derrotero dictado por los guardias del punto.

Nos enteramos después que en la entrevista le preguntaron si querían quedarse en Uvero, a lo que todos respondieron al unísono:

“NOOO, NOOO… GRACIAS…”


¡Habían practicado estas palabras en Español!...

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Mas detalles, fotos e historias en el Website de Uvero:

http://uvero.tripod.com/

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domingo, 18 de enero de 2009

La iluminación necesaria

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IDEAS PARA LA PLAYA UVERO, SAGUA LA GRANDE
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Un rincón tan apartado como Uvero, que solo depende de un largo cable eléctrico desde Sagua para iluminarse, debe tener en cuenta la iluminación portátil, no solo para el uso interior sino para las salidas que deben hacerse al exterior de la casa en oscuras noches sin corriente eléctrica.

Las tormentas tropicales también exigen este valioso instrumento que no necesita descripción por su eterna presencia en el mercado del siglo XX, pero sí de un muestreo de lo que tenemos en el mercado actual para gustos, preferencias y especializaciones.

Existen linternas terrestres, submarinas y resistentes al agua, pero ojo con esta última que solo nos servirán para cruzar unos cuantos muelles con alguna llovizna que no penetrará en su interior, pero si la sumergimos en el mar entonces sí se verá afectada; de ahí que para Uvero recomendemos solo linternas submarinas que garantizarán su existencia en todos los ambientes en que la usemos; algunas flotan (útil esto si se nos cae al agua por accidente), y otras se hunden (útil esto para cuando paseamos en fondo marino).

En el mercado marino la podemos encontrar desde el tamaño de un cigarro hasta el volumen de un cubo de agua, dependiendo de nuestros propósitos de uso, pero los tres tamaños aproximados son recomendables para nuestra casa de Uvero.

La primera es muy útil en nuestro bolsillo permanentemente, la segunda es la más usual, y la tercera (no tan grande) nos sirve de refletor y faro cuando se trata de buscar algo en la lejanía de un mar oscuro, las tres deben ser submarinas.

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CARGADORES DE BATERIAS

El complemento de la linterna es la batería por lo que esta debe abundar en nuestro almacén para garantizar las temporadas o de lo contrario tener cargadores de pilas recargables (diferentes a las desechables). La infinidad de baterías que existen en el mercado exigen que estemos bien seguros de cual es su cargador.


Estos cargadores existen en el mercado con diferentes tamaños y propósitos, existe uno pequeño que carga solamente a dos baterías (o una sola) de un mismo tipo, y pueden haberlos que cargan hasta 60 baterías de igual tipo. Otros se especializan en cargar baterías de diferentes tipos y tamaños.

Pero incluso existen los cargadores manuales para los que no quieren gastar corriente eléctrica y de paso bajar unos gramos de peso corporal.

Por lo general se basan en maniguetas (magnetos) que mediante el giro manual generan la energía eléctrica necesaria para cargar una batería, celular, u otro efecto de acumulación energética.

Existen en el mercado incluso bicicletas fijas para hacer ejercicios que traen incorporados estos magnetos o dinamos para convertir nuestra energía física en la energía electrica necesaria para el hogar; estos aparatos tren diferentes enchufles o plugs que servirán para canalizar la corriente generada hacia el electrodoméstico que deseemos, por ejemplo un radio, un TV, un celular o el cargador de baterías que es el tratado en esta sección.


Todo esto sin olvidar que existen otras fuentes para cargar las baterías como lo es la energía solar que por medio de una células fotovoltaícas transforman la luz del sol en energía eléctrica, como la linterna que vemos en la foto de la izquierda la cual trae incorporado uno de esos paneles solares (Ver capítulo de PANELES SOLARES).

La otra fuente es el viento (tan abundante en Uvero) que constituye una fuente inagotable para obtener energía de carga (Ver capítulo de MOLINOS DE VIENTO).
Estos molinos de viento o generadores eólicos, representan la energía más barata y sencilla de obtener en nuestro ambiente marino.


EL VIEJO FAROLITO

Y el viejo farol de emergencias no puede faltar en Uvero; es la forma más simple de obtener luz olvidándonos de las pilas (baterías),bombillos, paneles solares o molinillos de viento.

El simple farol marino de combustible es muy antiguo y no evolucionó mucho a través de los siglos. El objetivo central de este ha sido su solidez para los golpes de viento y el grueso cristal protector que no interrumpa el buen flujo de la luz.

La variante han sido las camisetas en los faroles chinos modernos gasificado con el aire a presión que se le inyecta al keroseno de su tanque, pero el viejo método de “combustible y mecha” paradojicamente resulta aún muy práctico cuando se nos acaban las “camisetas chinas”, los bombillos, o las baterías de nuestros faroles actuales. Si almacenamos una buena reserva de luzbrillante y varias mechas de repuesto, la iluminación estará garantizada.


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IDEAS PARA TU CASA DE UVERO EN EL WEBSITE UVERISMO

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viernes, 9 de enero de 2009

El Hotel California estaba en Uvero

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El Hotel
Durante la segunda mitad de la década de los años setentas comenzó la moda de levantar casas de campaña en Uvero pués no todos los ciudadanos sagüeros tenían viviendas en este paraíso del embelezo.

Se veían algunas regadas a la entrada, algunas en los vacíos entre viviendas fijas y otras en los canalizos, pero la famosa lo era la tienda de campaña Hotel California(1), muy popular entre la juventud de la época y la cual, de forma insólita, se levantaba en el centro de Uvero donde, supuestamente, no se permitían estos circos gitanos por parte de la policía del puesto ya que se trataba del “downtown” de la playa que había que conservar de forma “decente”; pero además, asombraba que los inquilinos del hotel lo eran la crema y nata del diversionismo ideológico(2) de Sagua La Grande (los gusanos), los 70’s hippies que imitaban la vida libre de los Estados Unidos.

Corría un caluroso Agosto de 1977 y algunas casitas de campañas estaban instaladas en Uvero. Detrás en el Canalizo del Muerto habían plantado la suya, Charles, Machy, Tintín y Vilorio los cuales, en medio de una humareda, trataban de luchar contra los mosquitos; delante, en el downtown, estaba el Hotel California “con todas las habitaciones ocupadas” y aún así seguían llegando gusanos pués a nadie se le negaba el hospedaje si pertenecía a la “cosanostra”.


Emilito y Gilbertico la habían instalado en la mañana y ya por el mediodía la ocupaban muchos más de los que podrían caber dentro, entre ellos Rafe y Soto que eran puntos fijos de Uvero, excelentes cocineros y sobretodo encargados de mantener la música americana a todo volumen las 24 horas del día para deleite de los emocionados playeros.

Las chancletas del Soto

Se recuerdan “casos y cosas” del hotel como por ejemplo lo relacionado con “las chancletas del Soto” las cuales eran solicitadas por algunos para poder entrar en el baño “sin herir los pies con vidrio inglés”. Aquel baño de Uvero era una verdadera asquerosidad pués los cientos de visitantes hacían sus necesidades fisiológicas en el primer espacio vacío que encontraran en el suelo y esto hacía muy difícil poder entrar por la noche por este laberinto de estiércol teniendo en cuenta que allí no había luz eléctrica pues el bombillo siempre estaba roto.

Pero el Soto (muy inteligente él) confeccionaba el mapa del piso por el día y se lo dictaba por la noche a todo aquel que le pedía prestadas sus codiciadas chancletas. Algunos acertaban pero otros no, como era el caso de Caraballo que nunca interpretaba correctamente el croquis de Sotolongo: “Tres pasos de frente, dos a la izquierda, un salto al frente, giro de 90 grados y “espacio libre para defecar”… Este amigo siempre regresaba con las chancletas repletas de mierda por lo que Soto se ponía furioso; y eso se repetía hasta dos veces por noche ya que los raros hábitos alimenticios de Caraballo provocaban estas urgentes incursiones en el oscuro baño.

Su alimentación consistía en arroz, frijoles, aguacate, carne y dos helados copelitas mezclados con todo esto dentro del mismo plato. ¡ Ya les digo…eran gente raras las del Hotel California!...


El Snorkel

¿Saben lo que es un snorkel…verdad?, bueno es el tubito plástico que se usa junto a la careta para poder respirar cuando se nada con la cabeza debajo del agua en el mar…

Por la mañana el Soto corre al mar para hacer sus necesidades fisiológicas y ve de pronto a Gilbertico alrededor de un grupo de “admiradores” dándoselas de buzo con su careta y patas de rana, por lo que se le ocurre decirle que en el fondo del agua había un snorkel (exactamente donde había defecado) que tratara de rescatarlo.

Gilbertico entonces, dándoselas de Jaques Costeau, tomó una bocanada de aire y zambulló a las profundidades del océano (a un metro y medio de profundidad) donde no tardó en hallar el valioso snorkel y salir a la superficie con aires de triunfo y con su mano alzada, como Estatua de la Libertad, gritar a todos los vientos: “Un esnoque, encontré un esnoque”-

Todos reían y a la vez se asqueaban tapándose la nariz pués el gran explorador submarino lo que tenía en su mano era en realidad un enorme y curvado producto estomacal defecado minutos antes por Sotolongo, que por cierto, según los testigos presentes durante el rescate, confirmaron que se parecía aquello, muchísimo, a un snorkel de buceo.



¡ No cabíamos en casa ¡
Así se pasaban de alegres aquellas inolvidables temporadas. Entre la juventud todo se vale y nadie (más allá de un corto enfado), se peleó con sus colegas por alguna que otra maldad de mocedad. Todos éramos (y somos) hermanos y recordamos todo aquello con tan profunda nostalgia, que hemos decidido contarlo en público.

El Hotel California siempre estaba lleno, a veces no cabía ni un cristiano más como aquel día de Agosto de 1977.

...Pero de pronto llegó Eulogio Morales en uno de los camiones de Sagua y parándose con gran campechanía y alegría frente al Hotel California le gritó al Soto que estaba cocinando: “Dímelo gil, aquí estoy yo, vengo a pasarme dos semanas con ustedes”- El Soto se quedó mirándolo de arriba abajo y le preguntó: “¿Y qué traistes de comida gil?”- A lo que Eulogio respondió abriendo la jaba que traía al hombro: “Mira esto”-

En el interior se podían ver dos melones de agua, tres aguacates, dos mangos y una lata de leche condensada cocinada en baño de maría.

Está de más decir que ese mismo día por la noche regresó nuestro inolvidable Eulogio a Sagua debido a que se comió toda la despensa que llevaba para dos semanas de vacaciones en solo 10 horas.

Este amigo lo recordamos con especial interés y cariño por ser un personaje folklórico y porque además, él es uno de nuestros hermanos fallecidos antes del tiempo lógico que nos brinda la creación. Lo mismo sucede con Rafe Jiménez y Jorge Peraza a los que Dios nos arrebató cuando todavía eran unos jóvenes con muchos sueños. Vaya a ellos estos inolvidables recuerdos de Los Beach Boys de Uvero.





Ver archivos de Uvero en: http://uvero.tripod.com

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(1) Hotel California era una canción norteamericana de moda por la época, del grupo "Eagles"
(2) Diversionismo ideológico le llama el Gobierno a oir música americana, usar ropa extranjera, tener el pelo largo, etc.



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jueves, 1 de enero de 2009

Anécdotas sobre las temporadas vacacionales

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No es Varadero, no es Honolulu, es una graciosa ciudad atlántida muy fangosa que muestra sus portales abiertos a la acariciante brisa del norte. Día y noche suena la guitarra entre el humo y el ron de los alegres vacacionistas que no desean dormir. Otros levantan sus tiendas de campaña en los aislados canalizos donde fríen al instante los ejemplares pescados. Uvero emana una agradable atracción entre sus visitantes que llegan a Sagua La Grande.
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Quien pise sus tablones, a Uvero ha de regresar"...

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LAS TEMPORADAS

Casi un siglo cumple nuestra querida playa Uvero desde que era visitada ocasionalmente a principios del siglo XX, pero 74 años es su edad oficial desde que la señora Alejandrina Núñez de León, directora y maestra del Kindergarten # 4 de Sagua La Grande, creó la “Colonia Infantil de Playa Uvero” con un batallón de entusiasmados muchachos que asaltaban este paraíso de sol y mar escondido en el agreste litoral para veranear y tomar el aire puro. Esto dió como resultado que se construyeran las primeras casitas y comenzara la era de “Las Temporadas”, nombre con que se bautiza al período de tiempo que coincide con el verano y la vacaciones escolares.

Los pioneros de las primeras Temporadas en los años treintas lo fueron la familia de Melquiades Martínez, los Sevillano, los Revuelta, García y Yanes, entre otros, y luego entre los años cuarentas y cincuentas Uvero ya resplandecía con más de cien casitas entrelazadas por una telaraña de muelles de tronco y tablas. Desde aquellos tiempos se han acumulado historias, curiosidades, bromas, y chismes que a la larga se van convirtiendo en “Clásicos de Temporada” o una especie de cortas novelas costumbristas. Algunos deben ser “bestseller” y en otros casos simples “diarios personales”, pero como en este capítulo ¡todo nos interesa!, inaugura hoy esta sección un acontecimiento sucedido en el año 1978 donde los protagonistas son Rafael Sotolongo y Manolito Escalar. Quizás con este corto relato, otros escritores se embullen y envíen sus vivencias en la fascinante playa de los sagüeros.

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LA CASA DE MI TIO

Esto fue en 1978; era un Agosto muy caluroso como para quedarse en Sagua. Ya se levantaba el sol en el horizonte cuando el camión llegó con el cargamento de uveristas, entre ellos estaban Sotolongo, Leonel, . Aquel día “la playa estaba buena” (frase que evalúa el buen ambiente que allí reinaba), muchos amigos, mucha música, muchas jevitas, en fín, la cosa estaba como para no regresar a Sagua al final del día.

Todos comenzaron a buscar donde plantar campamento, pero cada rincón ya tenía su dueño y hasta los portales de las casas se lo dividían los visitantes con las familias que allí vivían. Todo el litoral se abarrotaba de humanos como gaviotas que buscan espacio libre en el acantilado después de terminar sus faenas alimenticias del día.

Unos “pateaban” los muelles hacia la Botella y otros hacia el Vedado, deteniéndose de vez en cuando a saludar un amigo en uno de los portales o para tomarse un buche de ron ofrecido por otro, pero todo era cuestión de minutos, nadie brindaba un hospedaje prolongado y mucho menos una invitación para almorzar.

Sotolongo y otros amigos comenzaban a frustrarse de tanto caminar toda la mañana con su carga a cuesta sin encontrar sitio donde acampar o al menos donde sentarse a desempacar su almacén y disfrutar de un descanzo tras la calurosa jornada, cuando de pronto surgió un rayo de esperanza; Manolito Escalar (el guana) se tropezó con ellos y al verlos tan desesperados les comentó; -“Yo estoy más encabronao que ustedes por lo que me pasó; resulta ser que mi tió me prestó su casa y de guanajo que soy, bien merecido tengo el nombrete, dejé la llave allá en Sagua arriba de la mesa, y yo no pienso virar para atrás, si alguno de ustedes quiere, puede ir a traerla”-concluyó.

Todos se miraron en silencio pero ningún héroe se ofreció como voluntario. Al cabo de un rato, opinó el Soto: “Ven acá Manolito… y no pudiéramos intentar abrir la puerta de otro modo”.

-“Coño Soto, si le rompo la puerta a mi tío me busco tremendo lío y más nunca me la presta”-contestó el Guana. “Bueno, mira una cosa- le ripostó el Soto- yo me comprometo contigo a intentar abrir la puerta o alguna ventana sin romperla, pero coño tenemos que intertarlo aunque sea”. Manolito solo pensaba. “Mira gil aquí traemos bastante jama y ya es hora de almorzar, no nos vamos a pasar todo el día de un lugar pa otro, piénsalo bien mi hermano, tu eres amigo de nosotros y no nos puedes dejar botao”- le imploró Soto con algo de guataquería.

Entonces Escalar con cara de convencido, le dijo: “Bueno, traten de abrirla pero me tienes que dar la palabra que no es rompiendo nada”-, “Te doy la palabra”-le agradeció el Soto con un abrazo.

Muy alegres partieron entonces para el ala de El Vedado bajo la indicación de Manolito y tras pocos esfuerzos lograron abrir una de las ventanas. Al poco rato todo era felicidad pues más que un rincón de la arena, ahora contaban con toda una casa a su completa disposición. Abrieron todas las puertas y ventanas para refrescarla y cada uno de ellos acotejó sus pertenencias en los escaparates y gavetas. Uno guindó una hamaca, el otro se tiró a descansar en una de los camastros, y Soto comenzó a guardar los alimentos en la despensa de la cocina.

Pasó el resto de la mañana y llegó la hora de cocinar, todos fueron para la playa mientras que el chef Sotolongo comenzó a preparar su rico manjar.
Tenían tan buena suerte que hasta una olla de presión, sartenes y otros útiles de cocina estuvieron a su disposición en la bien surtida casa, un radio para oir la buena música americana de WQAM, y un viejo ventilador para refrescar al cocinero.

Cantaba y bailaba mientras freía, mezclaba, condimentaba, este gordito feliz, cuando de pronto un enrojecido hombre apareció por la puerta de la cocina tomándolo por sorpresa: “¿Que hace usted aquí?”-preguntó el aparecido-. “Eso mismo le digo yo a usted ¿Qué hace usted aquí?- le contesto Sotolongo aturdido por la imprevista llegada- “Soy el dueño de esta casa”-le gritó el hombre. A lo que Soto, sin respuesta disponible contestó: “Ah, llega a tiempo ¿quiere comer frijoles?.

El hombre estaba rojo de ira y el Soto blanco de espanto. “Su sobrino Manolito Escalar me invitó a que me quedara aquí”- le explicó el cocinero mientras revolvía los frijoles.

-“Yo no tengo sobrinos, ni soy apellido Escalar. Y ahora mismo lo voy a acusar con la policía por asalto a una propiedad”….

Y de esa forma terminó lo que pudo haber sido un bello día de playa para el grupo de amigos que en ningún momento sospechó que El Guanajito Escalar era más listo que todos ellos juntos, y les había jugado “la Broma de la Temporada”.



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WEBSITE DE UVERO: http://uvero.tripod.com

viernes, 19 de diciembre de 2008

UVERISMO

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El término "Uverismo" ha sido creado para los sagüeros que prefieren el mar. (Uvero es la playa más cercana a Sagua La Grande)

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Dedicado a los sagüeros "de adentro" y "de afuera"; a los primeros para que se pongan al día, a los segundos para que vayan planeando...
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En nuestras recopilaciones, por temas, de las historias y noticias de la adorada Sagua La Grande, se nos ocurrió en una ocasión, hace algunos años, crear el Sitio de "UVERISMO" donde pudiéramos almacenar todo lo relacionado con "el mercado marino" de gran ayuda para los futuros retirados de la diáspora y para los actuales habitantes de intramuros que quisieran hacer su vida en Uvero un poco más náutica que de costumbre. El sitio resultó todo un éxito al superar las 100 mil visitas en solo el primer año sin que ese fuera nuestro plan, pero quizás resultó este website algo gracioso, fresco y novedoso dentro de nuestro estricto tema sagüero. Ahora todos los meses (cuando nos acordamos) ponemos el contador en cero para llevar un mejor conteo de las visitas. En estos dos meses de noviembre y diciembre ya han entrado 8333 visitantes.

Lo visitan y nos escriben no solo sagüeros de aquí y de allá, sino internautas de todo el mundo que se interesan por decorar sus casas marinas con alegorías del mercado, o quizás planean instalar un molino de viento, unos paneles solares o simplemente quieren saber como convertir el agua de mar en agua potable. A veces piensan que somos vendedores y nos preguntan los precios, también nos solicitan recetas de mariscos, o nos piden el libro de "Moby Dick" como si fuésemos librería, pero realmente el sitio es muy entretenido e instructivo pues todos los días le agegamos objetos, ideas, y direcciones de tiendas que puedan servir al visitante, pero tambien sirve "aunque sea para darse colirio" como nos dice un email reciente de Cuba, porque solo el pasar la vista por tantas creatividades humanas amontonadas en un solo sitio bien vale la pena.

En una ocasión nos preguntaron: ¿qué es Uverismo?, y le contestamos (en broma)que era sinónimo de "cultura marina", una manía, todo aquel que decida pasar su retiro o parte del descanso anual en el mar rodeando a su hogar de alegorías, icónos, símiles, sinónimos y paralelismos con el ambiente que ocupa es un uverista; o dicho en cubano callejero: "vacilar al máximo la playa", vivir con intensidad el hobby. Los sagüeros siempre queremos a Sagua más grande, a Mañach no le bastaba y le puso "la máxima", y nosotros pensamos que si el arte de subir una montaña es "alpinismo" , el arte de vivir con intensidad la playa es "uverismo", ¿O acaso ya le habían puesto otro nombre?. Bueno, siempre en broma.

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Este es uno de los capítulos del website UVERISMO:
ADORNOS MARINOS
(La armonía de tu casa de Uvero con la leyenda y aventura de los mares)

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Nuestra casa de Uvero debe inspirar armonía con el medio ambiente donde habitamos y la tranquilidad o fascinación de poder permanecer en su interior con todo el gusto del mundo. Una casa poco atractiva nos provoca alejarnos de ella todo el tiempo posible, pero al final, es la principal guarida hacia donde debemos retornar y por lo tanto esta debe sernos extremadamente agradable; debemos extrañarla cuando estamos fuera de ella, y aún durante nuestra mejor aventura marina debemos estar impacientes por poder volver a refugiarnos en ella. Hogar dulce hogar reza el viejo proverbio y en realidad, dulce es como vientre protector de una madre amada.

Los adornos de una casa de playa deben ser marinos y en este capítulo trataremos de demostrar que el mercado está lleno de maravillas que pudieran hacer de nuestra casita de Uvero un verdadero Nautilus donde hacer vibrar de placer a su capitán Nemo.
Todos los artículos más visibles y prácticos del hogar como lámparas, mesas, sillas, ceniceros, relojes, espejos, alfombras, cuadros y escaparates, entre muchos más, han sido adaptados por los artistas al ambiente marino y es así que podemos admirar una lámpara-faro (como en la foto arriba a la izquierda) o un reloj salvavidas como este otro de la derecha donde se invita a subir a bordo.

Sentarse dentro de nuesta casa de Uvero rodeados de todos de estos adornos náuticos nos hará sentir como unos verdaderos Lobos de Mar y a esto es lo que llamamos: ARMONIA AMBIENTAL es decir: nuestra casa de acuerdo al ambiente que la rodea. La vieja sabiduría del Feng Shui explicaba que: "la manera en que nos integrabamos al ambiente es la clave del éxito o la razón de un fracaso". Cuando se conoce la forma en que circula la energía universal podemos utilizarla a nuestro favor, si lo ignoramos nos encontramos constantemente expuestos al desastre. Un simple movimiento de muebles, una planta que se coloca donde no debe, o un espejo mal situado pueden entorpecer nuestro negocio u hogar, causarte estrés y hasta causarte problemas de salud y pérdidas económicas; pero explicado de forma más simple, en nuestro caso (y hablando en buen cubano): un cuadro de un toro o un caballo no encajaría en nuestra casa de Uvero y nos hace una vida contradictoria (de la misma manera que un cuadro marino en nuestra Finca de Jumagua nada tiene que hacer); pero un cuadro de un Pez-Toro o de un Caballito de Mar sí encaja perfectamente en nuestro spiritual proyecto marino de Playa Uvero y esta es precisamente nuestra exposición en este foro.

Vimos anteriormente, a modo de ejemplo, como faros y salvavidas se convierten en lámparas de piso y relojes de pared con el buen gusto del artista. Aquí en primer plano vemos como timones y piratas le dan vida a una lámpara de techo y a una graciosa mesa para compartir café, té u otras bebidas en nuestra cabaña de retiro en la playa de Uvero. Otros de los adornos que dan mucha vida al interior del hogar marítimo lo son las colecciones de barcos veleros los cuales, además, son un interesante entretenimiento ya que tradicionalmente las tiendas naúticas los venden desarmados para que luego en el hogar nos dediquemos en familia a reconstruirlos pieza por pieza como si se tratase de un rompecabezas. El paquete es curioso pues incluye poleas, andamios, cuerdas, banderitas, y en ocasiones hasta cañones, toneles, y personas de la época que le dan vida a la embarcación. Muchas ideas de decoración y adornos marinos son actuales y cada día surge una nueva curiosidad en el mercado, pero no debemos olvidar a los tradicionales muebles que por algunos siglos han identificado una casa de mar como lo son las vitrinas, escaparates, baules, coquetas y mesitas de noche, entre otros.




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